PSICOTERAPIA – Psicoanálisis – Sistémicas – Pnl – Emdr

La selección natural en el mercado de la psicoterapia privada

 

Comunicación presentada en el Simposio “Persona y profesional en la práctica de la psicoterapia” en el III Congreso Nacional de la Psicología, Oviedo, 3-7 de julio de 2017

Resumen

Psicoterapia en su definición extensa e intensa.

DAFO definición según ámbitos laborales

Psicoterapia, pública, privada y nuevos nichos profesionales

Éxito y fracaso en la práctica privada.

Relaciones entre tener lo que hay que tener y la formación reglada. No confundir descripción con prescripción

Los factores comunes a las psicoterapias.

Clínica e investigación, la conjunción ya no es preciosa. 

La irreverencia de los profesionales de la privada.

Cuando la institución es el profesional. Diferencias en el riesgo ético. Si tienes un amo puedes burlarlo, cuando el amo eres tú mismo estás más expuesto a tu propio narcisismo.

 

  1. Psicoterapia en su definición extensa e intensa.

 

Definición:

–      Relación de ayuda profesional

–      Aplicación de métodos orientados al cambio

–      El profesional desempeña un doble papel

–      – como interlocutor humano,

–      – como observador de la relación a fin de modular sus intervenciones, previendo su impacto en el paciente

 

  1. DAFO definición según ámbitos laborales

Y si buscamos un DAFO del momento actual de la psicoterapia,

DEBILIDADES:

–      En primer lugar la ausencia de una regulación de la especialidad de psicoterapia.

–      En segundo lugar las rivalidades entre colegas, originadas por la adscripción a diferentes modelos teórico/clínicos (rivalidades muy deseables mientras se mantengan dentro del debate científico)  o motivada por las disputas entre competencias y titulaciones que llegan hasta los tribunales y que debilitan las posibilidades de conseguir la deseada regulación.

AMENAZAS: la tendencia actual hacia el consumo de psicofármacos en la sociedad y en los sistemas de salud, que premian la administración de fármacos y desestiman los métodos psicológicos

FORTALEZAS: su creatividad e innovación, creación de nuevas maneras de tratar el padecimiento e innovación en la aplicación y combinación de métodos existentes

OPORTUNIDADES: los nuevos campos que se abren para su aplicación, no solamente dentro del campo tradicionalmente clínico sino extendiéndose hacia otros sectores sanitarios y psicosociales

 

  1. Psicoterapia, pública, privada y nuevos nichos profesionales

Tenemos 3 contextos laborales,

En general tenemos la práctica privada, la pública y lo que llamamos el tercer sector, es decir ese conjunto de instituciones y proyectos públicos,  privados y concertados que desarrollan programas psicosociales como los referidos a  infancia maltratada, los programas de maternidad joven, de atención a la adolescencia, de violencia machista, tercera edad, cuidados paliativos y más recientemente atención a inmigrantes y refugiados. Cada uno de estos temas se desglosa en varios aspectos que proporcionan diversas  ocasiones para la intervención de un psicólogo a las cuales puede aplicarse nuestra simplificada definición inicial de psicoterapia. En algunos lugares, como por ejemplo en la ciudad de Barcelona, tenemos psicólogos con formación clínica contratados en los servicios sociales básicos del ayuntamiento. Y estoy dejando de lado pero también podríamos incluir tareas de supervisión de terapeutas y equipos.

Las organizaciones tienden a transferir a sus trabajadores la estrangulación económica e ideológica sufrida a manos de su cliente único, la administración. Nuestros colegas del tercer sector suelen trabajar en condiciones de precariedad lamentable, y hay que reconocer que desarrollan unos reflejos y una creatividad envidiable en el desempeño de sus ambiciosos programas.

 

  1. Éxito y fracaso en la práctica privada.

Comencemos por una observación trivial: algunos terapeutas tienen éxito y otros no.  En realidad sólo parece un misterio porque cuando consideramos casos aislados que todos conocemos rápidamente se nos ocurren explicaciones aunque ninguna nos satisfaga del todo, a la manera de las teorías que se nos ocurren cuando sufrimos un síntoma.

Definición de éxito, ninguna metafísica

–      Disfrutar de la profesión

–      Satisfacción económica

–      Ausencia o archivo de demandas deontológicas o judiciales

–      Que la clientela provenga de la clientela

 

Nos gustaría comprobar que a mayor formación, de horas de supervisión y terapia personal se incrementan proporcionalmente las posibilidades de éxito pero resulta que no es así.

Colegas muy formados, que han estudiado concienzudamente, que supervisan sus casos y realizan un tratamiento personal fracasan ostensiblemente, los pacientes los abandonan, los que permanecen no mejoran y encima se les enganchan al cuello como vampiros repitiendo relaciones de extrema y masoquista dependencia.

En el otro extremo conocemos profesionales que no se han despeinado mucho ni leyendo ni supervisando ni realizando su trabajo personal con demasiado entusiasmo. En realidad lo han hecho todo junto, en vez de supervisar e ir a terapia han hecho talleres  finisemanales de todo lo que se te ocurra, lo que está muy bien pero sin estudiar mucho, quizás es que estudian mejor.  Han envuelto su terapia personal en el celofán de la formación y han desarrollado su formación insertando sus competencias en sus rasgos de carácter y no a pesar o al costado de los mismos.

Y sus consultas florecen y están llenos de pacientes.

La moraleja es obvia, el éxito no está en relación directa con el nivel académico de formación. No nos sorprende, pasa en todas las profesiones, tampoco está mal, pero quisiéramos saber algo más sobre este asunto.

  1. Los factores comunes a las psicoterapias

Según la investigación de Lambert y otros (1986) sobre resultados de las terapias la remisión espontánea sería responsable del 40% del éxito del tratamiento, el efecto placebo del 15%, los factores comunes a toda psicoterapia ocupan el 30% y tan solo un 15% correspondería al modelo clínico y técnico específico. Estos datos coinciden con los de Horst  Kächele en Alemania y nos dan mucho para reflexionar. Si pensamos en la cantidad de pasiones que se han dado cita bélica a lo largo de tanta controversia entre escuelas, (también en estudios sobre eficacia de psicoterapias) para finalmente pensar que dichos debates se refirieran solamente a un 15%, nuestra mirada o se ciega a sí misma en el blindaje dogmático o se dirige naturalmente hacia ese 30% de factores comunes. En su libro de 1961 Salud y  persuasión Jerome Frank afirmó que son los factores comunes a todas las terapias los  que otorgan su eficacia a cada uno de los diferentes métodos, por encima de sus diferencias explícitas. Como quiera que sea, para Frank los elementos comunes eran los siguientes:

  • Una relación de confianza con el profesional que ayuda. Al contrario lo que se suele decir, la confianza no se gana, más bien se pierde. O el paciente viene confiando, motivado para el cambio o impelido por su sufrimiento o viene desconfiando, sea por sus tendencias persecutorias o por experiencias de decepción. En ambos casos el encuentro con el terapeuta, si este le demuestra un  interés sincero le conservará la confianza que tiene o le impedirá disminuir la poca que tuviera, en todo caso si sus ansiedades paranoides aún lo necesitan lo pondrá a prueba por un tiempo.
  • Un marco de curación, que estructura el proceso, diferenciándolo de una conversación informal. Este marco promueve las expectativas del cliente de participar en una relación de trabajo especial. El despacho de la consulta se convierte en una especie de oasis en el que dedicarse a su auto exploración o a los rituales prescriptos sin sensaciones de vergüenza o de ridículo que le asaltarían en contextos menos protegidos. La libertad de experimentación ganada refuerza sus expectativas y mejora las condiciones para el cambio.
  • Un esquema conceptual, un fundamento racional, o un mito que proporciona una explicación plausible de los síntomas al tiempo que prescribe un ritual o procedimiento para resolverlos. Lo importante no es que este esquema conceptual sea uno u otro sino que sea  compartido por terapeuta y paciente. Todo modelo teórico clínico define la vida de alguna manera, sea como una tragedia en la que el destino martiriza al ser humano, como un drama pasional o como una comedia de errores. Y todas son optimistas, siempre hay  algo que podemos hacer, aunque no sea más que acudir al terapeuta para sostener heroicamente nuestro destino de antihéroes, para negociar con nuestros deseos y cobardías o para aprender a reírnos de nosotros mismos.
  • El último factor común es el trabajo. Desde los más directivos hasta los más laxos, todos los métodos ponen al paciente en una pista de obstáculos, que deberá sortear a veces a pesar suyo. Como todas las psicoterapias y promueven su autonomía se supone que progresivamente los terapeutas irán delegando la responsabilidad del tratamiento a sus pacientes.

Los factores comunes se corresponden tanto a la práctica privada como pública como al tercer sector, pero yo pienso que es en la privada donde dan sus mejores frutos, porque se suman a la necesaria audacia e irreverencia típica de los terapeutas privados. Cuando la institución eres tú  no tienes otro amo que tú mismo para hacerle trampas y burlarte de él.

  1. La irreverencia en la práctica privada

Freud, el inventor de la psicoterapia, quería que su psicoanálisis fuera científico, para ello postuló su famosa “preciosa conjunción”. El psicoanálisis curaba e investigaba simultáneamente, si la cura tenía éxito era que la investigación había sido la correcta, si no lo tenía pues no, la investigación había fallado al equivocarse sobre los verdaderos objetos buscados, en este caso representaciones inconscientes.

Pero la ciencia requiere uniformidad de métodos, no se pueden comparar datos extraídos de maneras muy diferentes, lo que hizo que la aspiración freudiana nunca se pudiera cumplir del todo, y así tenemos una larguísima lista de objetivos y métodos en la historia del psicoanálisis.

La búsqueda de la conjunción entre tratamiento e investigación no descansa. Cada modelo prescribe voluntariosamente las reglas de su aplicación clínica. Y es así como en la actualidad los que tenemos vocación integradora constatamos que hay muchas maneras de hacer lo mismo, que la conjunción soñada entre teoría y método sencillamente no se cumple nunca de manera biunívoca. Cientos de ramas  psicoterapéuticas  que nacen de solamente unos pocos árboles (psicodinámicas, sistémicas, cognitivas y humanistas). O ramas que responden a varios árboles como el EMDR, y agreguemos además las empresas de integración.

Lo que antes he denominado la irreverencia necesaria del privado se concreta justamente en esta audacia para desafiar aquella exigencia de la conjunción: a cada teoría su técnica. Desde hace ya años sabemos que esto no es así, se puede pensar en psicoanalista e intervenir en ericksoniano, cognitivo o sistémico, y todo esto al revés también, y muchísimas veces hacemos cosas que nos parece muy bien para descubrir después que hemos descubierto algún cliché de modificación de conducta, para desesperación nuestra.

En las supervisiones encontramos diariamente terapeutas que pensando de una manera operan de otra, y nos parece estupendo, mientras no cometan transgresiones éticas o deontológicas, con lo cual entramos en nuestro apartado final.

  1. La práctica de la psicoterapia exige una rigurosa ética y mucho me temo que los privados estamos más expuestos a los riesgos de traicionarla que los que trabajan en relación de dependencia.

Nos enfrentamos a dos tipos de riesgos, que también se intersectan. Por un lado la tentación del gurú, especialmente si andamos en apuros económicos y la pérdida de algún paciente nos pone muy nerviosos y por el otro la tentación de la excepcionalidad, es decir del narcisismo. En nuestro trabajo es anti ético  disfrutar a costa del paciente. Errores cometemos todos  pero aquello que trasciende el error y para lo que se supone que nos hemos tratado es para no hacer del paciente el objeto de nuestras tendencias, sean sádicas, masoquistas, voyeuristas, exhibicionistas y por el estilo, para no vampirizar sus emociones, para no aprovecharnos de sus angustias o inhibiciones para sentirnos mejores que ellos. Quizás es por eso que el funcionamiento mental neurótico sea el que mejor capacita para ser terapeuta, porque como neuróticos tenemos tanto miedo a ser perversos que cuando nos equivocamos nos angustiamos y corremos a buscar la supervisión o la corrección de los colegas.

Sabemos que existen gurús que se aprovechan de la desesperanza. Muchísimas personas tienen la capacidad, la disposición e incluso la vocación de entrar en relaciones perversas, tóxicas, de ser víctimas de algún psicópata disfrazado de terapeuta, con y sin título. Los trastornos de apego en la infancia dejan un pozo sin fondo de añoranza  de un amor nunca recibido y que son vulnerables a entregar sus vidas a terapeutas carismáticos. Los privados tenemos que reconocer que la tentación del gurú nos acecha.

Este es un problema inherente a la práctica privada. De lo que significa éxito en la práctica pública se ocupan mis compañeros de mesa. En la pública la institución te protege de los pacientes y te expone a las intrigas y a los pasillos. La privada te libra de las intrigas y te expone a los pacientes y a tu narcisismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

This Post Has 0 Comments

Leave A Reply





*