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El bullying, una falsa salida para los adolescentes

Reseña de libro publicada originalment en PsiAra, Revista del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña el 18/1/2016   José Ramón Ubieto (ED.), Ramon Almirall, Lourdes Aramburu, Lidia Ramírez, Enric Roldán, Francesc Vilà.
Pròleg de Joan Subirats
NED Ediciones. Barcelona, 2016

El bullying es un clásico crónico.

En un nivel puramente descriptivo consiste en una escena patéticamente repugnante en la que alguien abusa de su poder muscular o mental sobre otro más débil para beneficio de una masa cómplice que se regocija horrorizadamente del espectáculo y sobretodo de no estar en el lugar de la víctima. Mientras tanto el acosador domina al menos temporalmente sus propias inseguridades o defectos, fealdades o inhibiciones humillándolas en el cuerpo de la víctima después de haberlas proyectado en el mismo. Esta no es sino una de las ideas planteadas en este libro. Pero hay más, bastante más.

Los autores nos despliegan un tema difícil con riqueza conceptual y en un estilo fiel a las complejas vivencias de los actores y a la implacable mecánica de una secuencia que una vez disparada se apodera de los mismos. Al final todos son víctimas de sus compulsiones emocionales. Con el pulso del cirujano y la sensibilidad del psicoanalista la descripción nos va llevando por las motivaciones de todos los personajes desmontando la escena en sus piezas esenciales y circunstanciales. En primer lugar la necesidad de dominio del acosador. En segundo término la inhibición culposa de la víctima, silenciada no sólo por el temor sino también por su convicción de ser diferente, como si eso ya justificara su condición de chivo expiatorio. En tercer lugar el público, otros niños y a veces también adultos, que jalean el linchamiento a plazos, sabiendo que cuanto más se prolongue menos posibilidades de que se descubran aquellos motivos que eventualmente los llevarían a ser ellos mismos los acosados. De todos estos personajes los autores nos analizan sus conflictos, sus deseos y su papel en la escena. El bullying acaba siendo el resultado de un cierre en falso del pasaje del cuerpo de la pubertad al de la juventud. Cumple la función, fracasada, de intentar resolver un proceso inacabado. Construir el propio cuerpo es una tarea pulsional y social, complicada en épocas recientes por lo que llaman el eclipse de la función del padre. Los adultos experimentan serias dificultades para substituir el verticalismo autoritario de siempre por una auctoritas más horizontalmente creativa, que no condene a los jóvenes al drama de Telémaco, quien tras años de esperar esperanzadamente a su padre finalmente no lo reconoce cuando Ulises aparece en las playas de Itaca.

Por cierto, nos resulta impagable la alusión a la metamorfosis del cuerpo sólido moderno al cuerpo líquido postmoderno.

Muy sugerentes nos resultan también su tratamiento del papel de la eficacia de las imágenes, del acosador, acosado y público, multiplicada esta última en esa versión reciente del bullying que denominamos ciberacoso, en el que  el anonimato que permiten las redes hiperboliza esta cualidad de masa irresponsable e inconsciente del daño causado.

En otros capítulos encontramos también una descripción de la dinámica familiar de estos niños, de las ansiedades de sus padres, de sus sentimientos de pena, culpa y de los conflictos que encontramos no sólo como condiciones previas sino también como consecuencias del fenómeno del acoso. Y naturalmente no se puede hablar de acoso sin mencionar el lugar de la escuela y  los docentes. Aunque ni condición necesaria ni tampoco suficiente, la escuela es un escenario privilegiado para la aparición del bullying. Es en el colegio donde los niños pasan tantísimas  horas y los docentes hacen lo que pueden para mantener los ojos abiertos mientras luchan contra la tentación de cerrarlos, como les ocurre también a muchos padres.

El libro termina con un par de capítulos dedicados a las respuestas al acoso, aquellas que se están llevando a cabo y las que se pueden implementar. Repasa programas existentes y enumera una lista de recomendaciones de tipo contextual y singular, porque el acoso no es sino un síntoma, pulsional y social, psicológico y educativo de ese sempiterno pero atormentado viaje que es la adolescencia.

Guillermo Mattioli Jacobs Presidente de la Sección de psicología clínica, de la salud y psicoterapia y Vocal de la Junta de Gobierno del COPC

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